2026 Boston HMUN

Una experiencia Global en Harvard Model United Nations

Hay viajes que se recuerdan por los lugares que visitas, y otros por las personas que conoces y las experiencias que te transforman. Nuestro viaje a Boston en enero de 2026 para participar en Harvard Model United Nations (HMUN) fue ambas cosas. Durante cuatro días, vivimos una experiencia académica y cultural única que nos permitió representar ideas, debatir soluciones globales y conectar con estudiantes de todas partes del mundo.

Desde el primer día, la emoción era evidente. Antes del inicio oficial de la conferencia, caminamos por la famosa calle Newbury, una de las más emblemáticas de Boston, llena de cafeterías, librerías y tiendas. Poco después comenzó el Delegate Training, donde aprendimos el funcionamiento del Modelo de Naciones Unidas y nos preparamos para los debates que estaban por venir. Más tarde asistimos a la impresionante ceremonia de apertura, rodeados de miles de delegados internacionales, y finalmente tuvimos nuestra primera Committee Session. Entrar por primera vez a nuestro comité y escuchar tantos acentos y perspectivas diferentes fue una experiencia difícil de describir.

El segundo día nos regaló una de las experiencias más memorables del viaje: visitar el campus de la Universidad de Harvard. También fue, sin duda, uno de los días más fríos de nuestras vidas. Las bajas temperaturas nos acompañaron mientras recorríamos los históricos edificios y patios de una de las universidades más prestigiosas del mundo. Después de caminar bajo el frío invernal, encontramos refugio en Tatte, una acogedora cafetería donde un té caliente supo mejor que nunca. Más tarde visitamos una gran librería en Harvard Square, donde muchos aprovechamos para buscar libros, recuerdos y soñar con regresar algún día como estudiantes universitarios. Por la tarde continuaron la segunda y tercera Committee Session, en las que debatimos, negociamos y colaboramos con delegados de distintos países.

El tercer día comenzó con un desayuno grupal que nos permitió compartir experiencias y prepararnos para una jornada intensa de trabajo. Después asistimos a la cuarta y quinta Committee Session, donde las discusiones se volvieron más profundas y las resoluciones comenzaron a tomar forma. Sin embargo, uno de los momentos más especiales del viaje llegó con el Cultural Extravaganza, un evento en el que delegados de todo el mundo compartieron ropa tradicional, dulces, souvenirs y elementos representativos de sus países. Fue fascinante conocer culturas tan diversas en un mismo lugar. Esa noche continuó el Delegate Dance, una celebración exclusiva para delegados que nos permitió convivir y hacer amistades con estudiantes provenientes de distintos rincones del planeta.

El cuarto y último día estuvo lleno de emociones encontradas. Asistimos a nuestra última Committee Session, conscientes de que la experiencia estaba llegando a su fin. Posteriormente participamos en la ceremonia de clausura, donde se reconoció a los mejores delegados de cada comité. Independientemente de los premios, todos nos llevamos algo mucho más valioso: aprendizaje, crecimiento personal y nuevas amistades internacionales. Después de la ceremonia, tuvimos tiempo para recorrer nuevamente Newbury Street, visitar librerías y realizar algunas compras antes de despedirnos de Boston.

Uno de los aspectos más interesantes de HMUN fue que la conferencia se llevó a cabo en dos hoteles conectados por un centro comercial. Esto permitió que, entre sesiones y actividades, los delegados pudieran reunirse a comer, intercambiar ideas y convivir con estudiantes de sus mismos comités provenientes de diferentes partes del mundo. Muchas conversaciones comenzaron alrededor de una mesa y terminaron en amistades que probablemente cruzarán fronteras y continentes.

Al regresar a casa, entendimos que HMUN es mucho más que una conferencia. Es una oportunidad para desarrollar habilidades de liderazgo, negociación y pensamiento crítico, mientras se construyen puentes entre culturas. Boston nos recibió con temperaturas heladas, pero nos dejó recuerdos cálidos, nuevas perspectivas y la certeza de que el mundo es mucho más pequeño cuando las personas están dispuestas a escucharse unas a otras.

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