2025 Viaje a Chicago 

A visit through The Windy City

Written by Sebastian Auerbach Trujillo 

Sinceramente, nadie sabía muy bien qué esperar al bajarse de ese avión. Chicago es una de esas ciudades de las que escuchas hablar todo el tiempo, pero nada realmente te prepara para estar ahí de verdad: el tamaño de los edificios, el viento helado golpeándote en la cara y el impresionante skyline apareciendo frente a ti como si fuera algo completamente normal. Para nosotros, estudiantes que veníamos desde Cabo San Lucas, fue como entrar en una película.

Nuestra primera parada fue Ghirardelli Square, que, si nunca has ido, es básicamente el paraíso del chocolate. Todos terminamos con una taza de chocolate caliente en las manos mientras caminábamos hacia el Chicago Riverwalk. Ese fue el momento en que realmente cayó el veinte: el río atravesando la ciudad, los enormes edificios reflejándose en el agua y nosotros ahí, tratando de asimilar que estábamos en una de las ciudades más importantes de Estados Unidos. Más tarde visitamos el WNDR Museum, un lugar difícil de describir porque parece una mezcla entre museo, experiencia interactiva y sueño extraño. Entre las actividades que más nos sorprendieron estuvo un experimento donde lo dulce sabía ácido y lo ácido sabía dulce. También probamos un famoso helado de pollo frito. Sí, existe. Sí, varios lo probaron. Y sí, las caras de sorpresa fueron inolvidables. Incluso había una adivina que mantuvo a todos entre intrigados y divertidos durante gran parte de la visita.

Al día siguiente nos dirigimos a Millennium Park para conocer el famoso Cloud Gate, aunque para todos siempre será simplemente “The Bean”. Es mucho más grande de lo que parece en las fotos y refleja toda la ciudad en una superficie brillante y curva que hace que cada imagen se vea increíble. Justo cuando pensábamos que no podía ponerse mejor, apareció The Grinch con su traje completo y su característica actitud gruñona, dispuesto a tomarse fotografías con quien se atreviera a acercarse. Algunos compañeros también aprovecharon para patinar sobre hielo. Después del frío, un chocolate caliente fue la solución perfecta antes de terminar el día disfrutando de la legendaria pizza estilo Chicago, una de las comidas más esperadas del viaje.

El tercer día nos dividimos en dos grupos. Algunos decidieron visitar el Christkindlmarket, un mercado navideño inspirado en las tradiciones alemanas donde encontramos decoraciones, artesanías, comida típica y, por supuesto, más chocolate caliente. Mientras tanto, otro grupo asistió al partido entre los Chicago Bears y los Cleveland Browns en Soldier Field. La energía del estadio era impresionante. Miles de aficionados llenaban las gradas y el ambiente era completamente diferente a cualquier evento deportivo que muchos de nosotros hubiéramos vivido antes. Uno de nuestros compañeros incluso compró un jersey oficial de Rome Odunze y lo llevó con orgullo durante el resto del viaje. Ver un partido de la NFL en vivo fue, para muchos, uno de los momentos más emocionantes de toda la experiencia.

Los últimos días tuvieron un enfoque más académico, pero no por ello menos emocionante. Visitamos la Universidad de Chicago, un campus que parece sacado de una película gracias a sus edificios de piedra, patios tranquilos y bibliotecas impresionantes. Una de ellas destacaba por su arquitectura gótica tradicional y otra por su diseño moderno y vanguardista, mostrando cómo la universidad combina historia e innovación. Después recorrimos el Griffin Museum of Science and Industry, donde todos terminamos explorando exhibición tras exhibición como si volviéramos a ser niños pequeños. La ciencia, la tecnología y la creatividad se mezclaban de formas que hacían imposible aburrirse.

Nuestro último día comenzó con una visita a 360 Chicago, donde contemplamos una vista espectacular de la ciudad y del lago Michigan cubierto por el paisaje invernal. Más tarde llegamos al Shedd Aquarium, una de las visitas favoritas del grupo. Allí observamos tiburones, medusas, arrecifes de coral y una enorme variedad de especies marinas. Lo más emocionante fue la oportunidad de tocar estrellas de mar y conocer de cerca a un esturión de lago, una especie conocida como “fósil viviente” por conservar características de hace millones de años. Fue una experiencia que nos permitió conectar con la naturaleza de una manera muy especial.

Y después, casi sin darnos cuenta, llegó el momento de regresar. Volvimos al aeropuerto con maletas más llenas, miles de fotografías y una enorme cantidad de recuerdos. Regresamos al calor de Cabo San Lucas después de varios días rodeados de nieve, edificios gigantes y nuevas experiencias. Chicago nos regaló chocolate caliente, arte interactivo, una fortuna dicha por una adivina, un helado bastante cuestionable, una foto con The Grinch, un partido de la NFL, universidades impresionantes y la oportunidad de convivir con nuestros compañeros de una manera diferente.

Valió cada segundo.


 

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